Esta vez no diremos que nos metemos en un jardín, sino que nos metemos en un carmen, el Carmen de los Mártires, en Granada.
Pasamos junto a la fuente de la entrada y, cogemos el camino de la izquierda.
Encontramos detalles y rincones, para jugar o descansar.
Nos dirigimos hacia la parte más alta, a través de caminos rodeados de vegetación silvestre pero cuidada, que da sensación de estar paseando por un entorno muy natural.
Recorridos salvajes y sorpresa porque, la verdad, es que no encontramos muchas indicaciones.
Desde la zona más alta se divisa la Alhambra e, incluso, llega el rumor del tumulto de gente que la visita.
En la esquina encontramos una especie de pista de cemento con una fuente de líneas rectas a juego, en la que hay algunas personas leyendo y descansando, hasta el momento prácticamente no nos habíamos cruzado con nadie.
Desde aquí cogemos un camino que nos llevará de nuevo hacia la parte baja, pero antes paramos a ver toda la extensión de este carmen.
En uno de los extremos descubrimos un mirador, con vistas a Sierra Nevada, una vista que tenía hipnotizado al señor de la foto.
Al girar una curva del camino, otro mirador, en forma de balcón.
Y llegamos a la zona más construida, con un acueducto, junto al que están recuperando una zona de huertos.
Un estanque, que servía para regar la finca, en cuyo centro se sitúa una torre, a la que se puede pasar y subir.
Seguimos bajando, la gran fuente rodeada de palmeras, también conocida como jardín inglés.
Y junto a ella el Palacio que, actualmente, se utiliza tanto para celebrar bodas como para impartir talleres de empleo dedicados a la jardinería.
En la zona posterior encontramos una terraza con pérgola cubierta por Wisteria.
Escondido en un lateral, el Palacio guarda un pequeño patio nazarí.
Y llegamos a la explanada de la entrada principal al Palacio, donde destacan los detalles de la puerta, las farolas, las escultura y la fuente.
Este lugar quizá no sea tan conocido como La Alhambra, pero su visita merece mucho la pena y, además, es gratuita.
Debido al recorrido circular que hicimos, se nos despistó el jardín francés. Para más información, la web del Ayuntamiento de Granada.
8 de agosto de 2014
31 de julio de 2014
Powis Castle Garden
Nos metemos en el jardín de un castillo, Powis Castle Garden, al este de Gales, perteneciente al National Trust.
Del castillo destacamos sus paredes invadidas por la vegetación, pero nos vamos a pasear por el jardín...
Comenzamos por el camino junto a estos tejos gigantes, que fueron plantados a principios del siglo XVII. Inicialmente los podaban en forma de cono, pero con el paso de los siglos se les ha dejado crecer en su forma natural y se podan dejando que cree estas formas redondeadas pero irregulares.
En otro nivel, nos fijamos en la decoración de los muros con macetas a modo de jarrones.
Y llegamos a esta terraza, decorada con estatuas de plomo, bajo la que se sitúa una estancia-almacén y una plaza ajardinada con estatua (concretamente un flautista, que no se llega a ver en la foto).
En esta época la vegetación junto a los setos es desbordante y se encuentra en su mayor esplendor.
Nos fijamos, por ejemplo, en la Anemona Tomentosa, la Salvia Oxophora o, en otro rincón, que hay un huerto.
Están realizando tareas de mantenimiento a los manzanos, cargados de manzanas y recortados.
Pasamos junto a estas tres cabañas, que se pueden alquilar para disfrutar del lugar durante varios días.
Llegamos a una zona alta, desde la que podemos contemplar el castillo, los jardines y el dibujo que los jardineros han formado en el césped (luego leímos que, en esta ocasión, estaba inspirado en una fornitura de un mueble del interior del castillo).
Hemos entrando en una zona más boscosa. Descubrimos una piscina que se instaló en la segunda mitad del siglo XVIII, siendo habitado el castillo entonces por Henry Arthur, que se utilizaba para tomar baños de agua helada, para mejorar su salud.
Llegamos al lago, que tiene un aspecto misterioso...
Y, antes de salir, encontramos the ice house, un iglú hecho de ladrillo.
También visitamos el castillo, aunque dentro no está permitido hacer fotos. Para más información sobre esta visita entrad en la página web de National Trust.
Del castillo destacamos sus paredes invadidas por la vegetación, pero nos vamos a pasear por el jardín...
Comenzamos por el camino junto a estos tejos gigantes, que fueron plantados a principios del siglo XVII. Inicialmente los podaban en forma de cono, pero con el paso de los siglos se les ha dejado crecer en su forma natural y se podan dejando que cree estas formas redondeadas pero irregulares.
En otro nivel, nos fijamos en la decoración de los muros con macetas a modo de jarrones.
Y llegamos a esta terraza, decorada con estatuas de plomo, bajo la que se sitúa una estancia-almacén y una plaza ajardinada con estatua (concretamente un flautista, que no se llega a ver en la foto).
En esta época la vegetación junto a los setos es desbordante y se encuentra en su mayor esplendor.
Nos fijamos, por ejemplo, en la Anemona Tomentosa, la Salvia Oxophora o, en otro rincón, que hay un huerto.
Están realizando tareas de mantenimiento a los manzanos, cargados de manzanas y recortados.
Pasamos junto a estas tres cabañas, que se pueden alquilar para disfrutar del lugar durante varios días.
Llegamos a una zona alta, desde la que podemos contemplar el castillo, los jardines y el dibujo que los jardineros han formado en el césped (luego leímos que, en esta ocasión, estaba inspirado en una fornitura de un mueble del interior del castillo).
Hemos entrando en una zona más boscosa. Descubrimos una piscina que se instaló en la segunda mitad del siglo XVIII, siendo habitado el castillo entonces por Henry Arthur, que se utilizaba para tomar baños de agua helada, para mejorar su salud.
Llegamos al lago, que tiene un aspecto misterioso...
Y, antes de salir, encontramos the ice house, un iglú hecho de ladrillo.
También visitamos el castillo, aunque dentro no está permitido hacer fotos. Para más información sobre esta visita entrad en la página web de National Trust.
25 de julio de 2014
National Botanic Garden of Wales (y II)
Seguimos metidos en el National Botanic Garden of Wales.
Habíamos salido del Wallace Garden y pasamos junto a este edificio, frente al cual están representadas, en el suelo, las estancias del antiguo Middleton Hall.
Desde una plaza situada junto a él podemos divisar, a lo lejos, la Torre Nelson, dedicada por William Paxton (propietario inicial de la finca que alberga este jardín botánico, en la segunda mitad del siglo XVIII e inicio del XIX) a su amigo, el almirante Lord Nelson (fallecido en la Batalla de Trafalgar).
Seguimos un camino, en el que nos sorprende otra escultura, la de esta vaca de acero rellena de piel y lana.
Cerca de ella, una exposición, Ghost Forest es una colección de raíces provenientes de árboles caídos de Ghana que, con su imponente presencia, intentan denunciar la elevada deforestación que sufre el planeta. A su vez, en esta exposición, también participa Size of Wales, un proyecto que está manteniendo varios bosques que, en total, ocupan la misma extensión que Gales.
Al lado encontramos una de las entradas al Great Glasshouse, obra de Norman Foster.
Un invernadero con múltiples especies vegetales, divididas por zonas: Chile, islas Canarias, la cuenca mediterránea, Sudáfrica, el oeste de Australia y California.
Y nos vamos dirigiendo a la salida, siguiendo este pequeño cauce de agua que crea la fuente.
Ahora vemos con más detalle la fuente central del edificio de recepción, junto a la que está la tienda de recuerdos.
La primera parte de este post está aquí.
Y, para más información, la web del National Botanic Garden of Wales.
Desde una plaza situada junto a él podemos divisar, a lo lejos, la Torre Nelson, dedicada por William Paxton (propietario inicial de la finca que alberga este jardín botánico, en la segunda mitad del siglo XVIII e inicio del XIX) a su amigo, el almirante Lord Nelson (fallecido en la Batalla de Trafalgar).
Seguimos un camino, en el que nos sorprende otra escultura, la de esta vaca de acero rellena de piel y lana.
Cerca de ella, una exposición, Ghost Forest es una colección de raíces provenientes de árboles caídos de Ghana que, con su imponente presencia, intentan denunciar la elevada deforestación que sufre el planeta. A su vez, en esta exposición, también participa Size of Wales, un proyecto que está manteniendo varios bosques que, en total, ocupan la misma extensión que Gales.
Al lado encontramos una de las entradas al Great Glasshouse, obra de Norman Foster.
Un invernadero con múltiples especies vegetales, divididas por zonas: Chile, islas Canarias, la cuenca mediterránea, Sudáfrica, el oeste de Australia y California.
Imagen de la web del National Botanic Garden of Wales
Al salir están realizando labores de mantenimiento en el Boulder Garden, una rocalla de aromáticas, con mención especial a la Perowskia (salvia rusa), que tan bien va en esta zona.
Y nos vamos dirigiendo a la salida, siguiendo este pequeño cauce de agua que crea la fuente.
Ahora vemos con más detalle la fuente central del edificio de recepción, junto a la que está la tienda de recuerdos.
La primera parte de este post está aquí.
Y, para más información, la web del National Botanic Garden of Wales.
Publicado por
Susana A.
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